Disco: Battle Born
Grupo: The Killers
Discográfica: Island, Vertigo
Fecha de publicación: 18.09.2012
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-Víctor Sánchez-p-
'Battle Born', el cuarto disco de los norteamericanos The Killers se ha convertido en un arma de doble filo lanzada a la yugular de sus seguidores, ya que el conjunto de 15 temas que forman este larga duración presenta la posibilidad de acogerse como una continuación del giro adoptado en 'Day & Age' o de una bofetada en toda regla.
'Flesh and Bone' abre los 60 minutos largos que dura el disco y que presenta tantos ambientes como cambios de estilo en un mismo trabajo. 'Runaways' pretende hacer brillar el rayo que protagoniza el art-work del mismo, aunque este nunca se encienda. Un single ensombrecido que no ha alcanzado la brillantez de sus antecesores /y numerosos/ singles y hits como 'Mrs. Brightside', 'For Reasons Unknown', 'When You Where Young' o 'Read My Mind'. Con 'The Way It Was' y 'Heart With Me' bien se puede bailar las escenas de 'Dirty Dancing'.
A esta altura uno se da cuenta que la fórmula utilizada ha sido la del batiburrillo de estilos ochenteros: The Human League, Meat Loaf, la parte ñoña de Bruce Sprinsgteen, Alphaville, Asia y Ultravox, entre otros, se dejan asomar en cada resquicio del álbum. Su apabullante similitud con los estilos de los 80' no se puede disimular ni aún habiendo contado con una producción grandilocuente del disco /con 5 productores/ y a una trayectoria más que eficaz y muy rentable.
'A Matter Of Time' sí da buenas vibraciones, pues bien podría encajar en 'Sawdust', lo mejor que ha manufacturado el cuarteto de Las Vegas, con diferencia. Con 'Deadlines and Commitments' no se puede negar que, pese a la equivocación que a juicio personal han tenido con el enfoque de 'Battle Born', esto de la música se les da realmente bien, refutando así que su posición a la cabeza mundial es del todo merecida.
'Miss Atomic Bomb' narra la bonita historia de una chica que echa de menos cuando está perdido, tanto de perdido como nos deja la extraña similitud con la melodía del tema 'Forever Young'. 'The Rising Tide', 'Heart of a Girl' y 'From Hear on Out' completan la mitad del disco en el que las tres canciones mencionadas se parecen lo que un chino, un dominicano y un ruso comparten físicamente: nada. Del sintetizador protagonista, pasando por un blues sureño para acabar en una especie de country danzarín y dulzón.
Ya en la recta final: la balada sampleada de 'Be Still', el tema homónimo al disco, 'Battle Born' /Springsteen al mando/, 'Cary Me Home' /bienvenidos Eurythmics/, un remix de 'Flesh and Bone' y el cierre: 'Prize Fighter'.
En qué debían de estar pensando Flowers, Vannucci, Keating y Stoermer cuando decidieron poner por nombre a su 4º disco el lema de su Estado y de su casa/estudio/local de ensayo; a este disco que no consigue posicionarse al nivel de 'Day & Age' /para un servidor, el álbum menos resaltable de la carrera de The Killers/. Da la sensación de que están muy a gusto sonando a grupos llenaestadios, con letras cada vez más predecibles así como poco preocupados por volver a su esencia, esa con la que enamoraron a sus incondicionales, quienes, pese a recibir sorpresas como 'Battle Born', continúan siendo sus fieles 'victims'.
'Battle Born' es como si Flowers hubiese pasado demasiado tiempo viendo los capítulos de Miami Vice y seguidamente se hubiese puesto a componer como loco. Abuso desmedido de sintetizadores, cantidad ingente de notas vocales agudas y demasiadas reminiscencias a un pasado musical que, en su tiempo, fue venerado, pero si con él pretendían aupar su carrera, con este disco definitivamente no lo han conseguido. Habrá que esperar al siguiente LP, por aquello de que 'no hay quinto malo'.